"EL DEMONIO ES UN SER REAL Y SU MAYOR TRIUNFO ES QUE EL MUNDO CREA QUE NO EXISTE. 

Porque haciendo creer que él no existe,entonces tampoco el Infierno y por ende el pecado y así engañarnos para que reine el pecado en el mundo.

Este ha sido su mayor trampa. Muchos jóvenes , adultos e incluso sacerdotes, les cuesta creer en la existencia del demonio; pero es un ser real".

"Desgraciadamente, el católico de hoy desconoce lo que es la figura del demonio y el infierno. Ha habido una tendencia dentro de la Iglesia de hablar poco de estos temas que son desagradables, no gustan y no atraen, pero que, sin embargo, son una realidad"

El padre Amorth explico;
El demonio es un tema recurrente en los últimos tiempos. En una reciente entrevista el exorcista del Vaticano, el conocido Padre Amorth contaba quién era el demonio. Afirmaba que un día, pretendía liberar a una persona poseída por un demonio que ni siquiera estaba entre los más poderosos. ¿Por qué no te vas?, le pregunté. Porque si me voy Satanás me castiga. El objetivo de la existencia de los demonios es hacer caer al hombre en el pecado y llevarlo al infierno, explicó.

¿Entonces qué es lo que empuja al hombre a esta insensata obra de autodestrucción y daño? Según el padre Amorth, el hombre se ve empujado por la curiosidad, una inclinación que puede ser positiva o negativa según los casos.

La verdadera carta vencedora del demonio, sin embargo, es estar siempre escondido y la cosa que más desea es que no se crea en su existencia. Él nos estudia a cada uno y nuestras tendencias al bien y al mal, y después suscita la tentación, aprovechándose de nuestras debilidades.

La época actual se caracteriza por el olvido parcial o total de la figura del diablo que, de esta manera, obtiene sus éxitos más importantes. Si la humanidad pierde el sentido del pecado, es casi automático que aparezca la idea de que el aborto y el divorcio la ideología de género la eutanasia sean una conquista de la civilización y no un pecado mortal, observó Amorth.

Quien reza y confía constantemente a Dios no debe tener miedo del demonio.